La creación de una identidad visual para celebrar el 75 aniversario de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid es una tarea muy ilusionante, pero, al mismo tiempo exige mucha responsabilidad.
Lo cierto es que, a lo largo de sus 75 años de vida, la EMT ha sufrido pocos cambios de imagen; quizás los más significativos tengan que ver con el cambio de color de los vehículos (azul-rojo-azul). En cuanto a la identidad de marca, ha habido dos grandes renovaciones; una en 1979 y otra hace apenas tres años, en 2018. Los dos sistemas guardan cierta similitud a la hora de representar el movimiento a partir de la idea de flechas, más evidente en el primero que en el segundo, por eso, me ha parecido buena idea seguir en esa línea de jugar con el movimiento/velocidad a través de ángulos e inclinaciones en las formas que construyen la marca.
Otro de los rasgos identificativos que creo debe estar presente en la imagen de marca es el concepto mismo de ciudad, por eso he intentado buscar formas que recuerden a un plano de una gran ciudad, como es Madrid. Son calles por donde transitan los madrileños y que los llevan a sus destinos gracias, en muchos casos, a los autobuses y bicicletas de la EMT.
Durante su desarrollo, siempre he pensado que la marca resultante debe tener un óptimo encaje con el actual sistema general de identidad visual corporativa —muy completo, por cierto— y en ese sentido he trabajado para integrar directamente su isotipo en esta marca que será de uso limitado en el tiempo y en el espacio gráfico, ya sea digital o impreso.
La faceta anterior tiene que ver con que sea fácilmente aplicable en diferentes soportes, sin demasiados esfuerzos técnicos. Estos dos factores aportan a la marca un valor “verde”, respetuosa con el medio ambiente, porque su sencillez estética y técnica permite ahorrar materiales como tintas o superficies de impresión.
La marca del 75 aniversario de la EMT de Madrid la he pensado para que, sobre todo, tenga presencia en entornos relacionados con las actividades que la empresa desarrolla: autobuses, marquesinas, teleférico, biciMAD, por eso creo que la marca debe ser lo suficientemente clara para que se vea a cierta distancia.
Por último, es imperativo para cualquier diseñador gráfico pensar en el entorno digital y, sobre todo, en las redes sociales, a la hora de desarrollar una identidad visual. En ese sentido, tanto la marca como el isologo se inscriben sin problemas en un cuadrado, formato predilecto de los perfiles de las redes sociales.