Creación de la identidad visual del municipio de Estremera

Han sido innumerables las corporaciones municipales, concejos, regiones, estados, etc. que, a lo largo y ancho del planeta —no solo en España— en los últimos años, se han aventurado a adaptar su identidad visual corporativa a los nuevos tiempos. En la inmensa mayoría de los casos esas adaptaciones han ido hacia la simplificación. Es una evolución lógica porque se parte de sellos o heráldicas tradicionales que cuentan con muchos detalles en sus ilustraciones. Por lo tanto, si queremos que una marca sea versátil y sea difundida en la mayoría de los canales de comunicación sin dificultad, hay que aumentar su grado de iconicidad.

Esta identidad visual pretende dar un paso más allá. En la fase descrita en el párrafo anterior las marcas institucionales han caminado hacia la simplicidad, pero sin modificar la esencia de su tradición; es decir, por ejemplo en España, conservando su apariencia heráldica. Sin embargo, las nuevas generaciones no está claro que se sientan demasiado identificadas con esa visión tradicional de sus instituciones públicas, unos organismos que tienen el deber de adaptarse a las demandas sociales que se plantean en cada época. Esa tradición heráldica representa una época y una clase social ya superadas y que no encajan ni en los valores democráticos actuales ni —lo que es más importante— con la manera de pensar de la sociedad actual, con su juventud como punta de lanza. Por supuesto, no se trata de eliminar, ni si quiera sustituir, el legado gráfico de una institución; lo que se plantea es el debate de si se puede utilizar una marca institucional alternativa como herramienta de comunicación alejada de los tradicionales cánones visuales. En definitiva, utilizar una marca nueva, que guarde la esencia del territorio que representa, pero también que proporcione frescura y sirva como herramienta unificadora e inteligible a todos los ciudadanos.

Estremera

No es una tarea fácil. Y ser los primeros en llevarla a cabo dará lugar a feroces críticas; por eso hay que destacar la valentía del Ayuntamiento de Estremera. Las instituciones, en lo que respecta a su identidad gráfica, siempre se han quedado paradas mientras la sociedad debía girar a su alrededor, transigir con su criterio; sin embargo, ahora es quizás el momento en el que eso cambie y sean los propios ciudadanos los que construyan su propia identidad gráfica con los elementos que tienen a su alcance y que les son perfectamente reconocibles; ya sea un edificio característico, una actividad singular o un paraje natural de interés. Evidentemente este no es el único camino posible, pero al menos se ha abierto uno por el que pueden transitar juntos diseñadores e instituciones a partir de ahora.

Estremera Estremera Estremera Estremera